Hipólito Mora con su “familia” en su casa de La Ruana, Michoacán. Foto: Juan Castro Gessner. 

Felipe Carrillo Puerto, Michoacán.- Hipólito Mora Chávez vive solo, al interior de su casa solo lo acompañan sus gatos, un altar con la foto de su hijo Manuel y sus reconocimientos colgados en la pared que dan cuenta de una hazaña: formar el primer grupo de autodefensas que enfrentó a los grupos criminales que aterrorizaban a la población de la Ruana, Michoacán.

Afuera de su casa lo resguardan sus escoltas. “Ellos son mi familia ahora. Sólo en ellos puede confiar”, dice este hombre de 64 años, productor de limón, quien en 2013 contagió a otras comunidades que comenzaron a levantarse en armas para enfrentar a los llamados Caballeros Templarios hasta eliminarlos del estado.

Un año después estos grupos civiles armados depusieron las armas y aceptaron convertirse en una policía rural estatal institucionalizada; sin embargo, Michoacán nuevamente sufre la violencia de varios grupos criminales que han vuelto para disputarse el estado, principalmente en la zona de Tierra Caliente e intimidar a la población, con el agravante de que ahora se escudan dentro de lo que un día fueron las legítimas autodefensas.

Una mañana de julio, atajados con la sombra que da uno de sus árboles en su casa de la Ruana, Hipólito Mora acepta hablar del Estado de Derecho en su estado y conforme a su experiencia.

—¿Qué hace ahora? ¿Cómo es su día?

Todos los días al amanecer me levanto y me voy a una pequeña huerta de limón que tengo pegada al pueblo.

—¿Cómo se cuida?

Trato de no ponerme de blanco en dónde mis enemigos me quieren. Además, traigo a unos escoltas que andan conmigo desde el 24 de febrero de 2013.

—¿Qué pasa en Michoacán? ¿Cómo se han movido los grupos criminales?

Como lo han hecho siempre, pero ahora con más intensidad (…) estamos viendo cosas que no se habían visto en Michoacán y México: personas desmembradas, incineradas, de todo lo malo estamos viviendo.

—Michoacán fue un estado que las autodefensas y el Estado lograron arrebatarle a la delincuencia, pero los grupos criminales regresaron ¿Lo volvimos a perder?

Desgraciadamente sí. Yo culpo a dos partes: las autodefensas se dejaron infiltrar por hombres que habían pertenecido a grupos criminales. Y el gobierno no le puso la fuerza ni la energía que debía para disminuir la delincuencia en el estado.

—¿Podría hacer un diagnóstico de cómo están los grupos criminales?

Ya se habla de varios, por ejemplo del Cartel Jalisco Nueva generación (CJNG), Los Viagras y otros grupos que andan por ahí, que ni siquiera sé ubicar. Lo que sí me consta es que en casi todos los municipios se mueven como por su casa, no hay mucho interés de detenerlos por parte del gobierno.

—¿Se meten con la población civil?

SÍ, sigue la extorsión, el secuestro.

—¿Están como en 2013?

Increíblemente peor que antes, aunque hay quienes opinan lo contrario. Veo que se pasean en varios municipios como si no hubiera autoridades.

La situación peor que cuando empezaron. Foto: Juan Castro Gessner.

—En 2013 los grupos delictivos tenían sometidas a las autoridades. Había extorsión, violaciones. ¿Así estamos?

Sí, el estado se recuperó, bajó el índice de delitos, pero desgraciadamente las autodefensas se infiltraron tanto que algunos se pusieron a hacer lo mismo que cuando andaban con un grupo criminal y ahí se perdió todo. La población está a merced de los grupos delictivos.

—¿Cómo funciona la Policía y cómo funcionan las autodefensas?

Gran parte de los alcaldes están bajo las órdenes del crimen organizado, igual los policías municipales. Lo que se me hace raro es que el gobierno federal lo sabe y ¿por qué no quita a esos policías municipales que trabajan para el crimen organizado? Me consta que hay personas del gobierno federal que saben de esos alcaldes, pero ahí los dejan. Entonces ¿qué pasa con la sociedad? Somos los que estamos siendo afectados por culpa de funcionarios que no hacen bien su trabajo.

—¿Cuál será la salida? ¿Otra vez un movimiento armado?

Yo creo que debería hacerse, pero con mucho cuidado. Ver a quién se deja entrar como autodefensa, porque no nada más vamos a levantarnos y que entre el que quiera, sería lo mismo que ya nos pasó.

Estoy viendo la inseguridad que estamos viviendo, no sólo en Michoacán sino en varios estados, una inseguridad que nunca se había visto. Si el gobierno estatal y federal no hacen su trabajo como debe ser para disminuir la violencia no va a quedar de otra sino que los ciudadanos nos tengamos que defender (…) No es lo apropiado, no es lo recomendable, ya lo viví, pero tampoco nos podemos quedar con los brazos cruzados esperando que nos asesinen. Si el gobierno no hace su trabajo, tenemos que hacerlo los ciudadanos.

—¿Cómo?

Tomando las armas.

—Las autodefensas están muy mezcladas y contaminadas ¿Cómo podremos ponernos ahora en sus manos?

Hay algunas muy respetables, pero otras no. Hay algunas que lo hacen sólo para proteger sus intereses personales y hay otras que sí se levantan para defenderse del crimen organizado. Dicen las autoridades que no quieren más autodefensas, que no las van a permitir, yo estoy de acuerdo que no haya amas, pero no estoy de acuerdo en que el gobierno nada más esté de espectador y deje que hagan pedazos a los ciudadanos. ¿Van a entender por qué surgen las autodefensas?

“¿En dónde están nuestros derechos?”

Para Hipólito Mora, quien el 15 de julio anunció que nuevamente se armaría ante el clima de violencia que se vive en la entidad, el Estado de Derecho es un concepto que parece alejado a la realidad michoacana, y del resto del país, reducido a una simulación política.

—¿Qué entiende por Estado de derecho?

Entiendo que todos tenemos derechos, pero también entiendo que si algún delincuente está violando los derechos de los demás, usted tiene que ser el gobierno. ¿O hay que dejarlo para no violarle sus derechos? Nosotros realmente necesitamos que las autoridades protejan nuestros derechos y que no nada más estén sentados cobrando sus quincenas.

—¿Cómo es el Estado de derecho en Michoacán?, donde los criminales se pasean libremente con armas y los ciudadanos no pueden circular en las carreteras…

A eso es a lo que me refiero, que la gente entra a trabajar en la mañana y empiezan las balaceras y corren a sus casas porque están violando los derechos de los ciudadanos, las mismas autoridades los están violando al permitir que los grupos delictivos amaguen a los pueblos, pasan por los pueblos apuntándoles con los rifles a los ciudadanos. ¿Dónde están nuestros derechos?

—¿Lo que queda a los ciudadanos es armarse?

No es lo correcto, pero tampoco es correcto dejarnos asesinar.


“No nos podemos quedar con los brazos cruzados esperando a que lleguen y nos asesinen”: Hipólito Mora.
 

—¿Se contraponen los Derechos Humanos con el Estado de Derecho?

Sí, lo estamos viendo todos los días. Vamos respetando los derechos de los delincuentes ¿y hay que dejar que nos asesinen? ¿Para no violarles sus Derechos Humanos? ¿Será lo correcto ver que tenemos gobiernos que no se preocupan por lo que estamos viviendo? Qué le pasó a ese muchacho que salió de la facultad (Norberto Ronquillo). Yo entiendo a sus padres, como están, se me eriza la piel de pensar en el dolor que están pasando. Un perdón no es suficiente, hay personas que no entienden que la pérdida de un hijo es irreparable y es un daño que nos queda para toda la vida.

Y hay personas que todavía se atreven a criticarnos y hacernos pedazos en las redes sociales, y el gobierno piensa que nada más con un perdón las víctimas ya vamos a quedar contentas. No, no se trata de eso, se trata de que eviten tantas muertes, que se olviden del perdón y hagan su trabajo, que eviten que dañen a más familias.

—¿Tenemos Estado de Derecho en México?

¡Naaah! es una simulación, nada… no les interesa a ellos (a los políticos), a ellos les interesa nada más su puesto y engañar a los mexicanos.

—Si el Estado de Derecho no funciona ¿Cómo lo mejoramos?

Va a estar muy difícil, pero (podría ocurrir) cuando tengamos personas honestas dentro del gobierno. He tenido contacto con gente de primer nivel del gobierno federal, estatal y municipal y lo único que veo es un gran interés en tener un puesto importante, no les veo interés de darle solución a la inseguridad.  Por eso les he gritado en un tono medio agresivo (…) va a ser muy difícil tener a personas con ganas de levantar a México.

—¿Beneficio de la duda para este gobierno o ya se acabó?

Está a punto de levantarse (el beneficio de la duda), hay muchas cosas que a mí, que soy un analfabeto, nada más estuve un mes en primero de preparatoria (…) pero he visto varias acciones en el gobierno actual que no me gustan y no creo que vaya a ser fácil que saquen a México adelante.

—¿Qué le queda al ciudadano: confiar en las autoridades o defenderse por su propia cuenta?

Yo creo que las dos cosas, pero desgraciadamente las autoridades han perdido la confianza de los ciudadanos, lo hemos visto por algunos años y ojalá que los funcionarios ya entendieran que deben hacer su trabajo, que no esperen a que les toquen a sus familias.  Ojalá que nunca les pase porque si llegan a tocárselas, ahí sí no van a decir hay que perdonarlos, ahí van a tratar de que se les haga justicia. Para entender el dolor tan grande que hemos pasado muchos padres de familia, hay personas que sólo así lo entenderían.


Vivir rodeado de armas.
 

—Como a usted que le mataron a su hijo ¿Cómo va ese proceso?

No hay ningún detenido y tengo toda la evidencia para que las personas que nos atacaron se hubieran quedado 40-60 años presos, sin embargo, los dejaron libres. ¿O sea que en México ya se puede matar? ¿Ya no es delito? De 11 muertos no hay culpables, tengo toda la evidencia, los agentes del Ministerio Público también.

He platicado con dos y dicen: “Don Hipólito estamos sorprendidos de ver que no dejaron a El Americano (Luis Antonio Torres) y su gente en la cárcel. Eso es lo que molesta muchísimo, lo que obliga a hacer cosas que no se tienen que hacer y que les corresponde a las autoridades. Yo vivo con muchísimo coraje y decepción de las autoridades, de algunos jueces, ministerios públicos, ahora fiscales, de ver cómo no hacen las cosas debidamente y no hay justicia. No hay justicia.

Un pequeño altar dedicado a Manuel Mora trae los recuerdos del día en que fue asesinado, el 16 de diciembre de 2014, cuando un enfrentamiento entre grupos antagónicos de la entonces Fuerza Rural, uno liderado por Mora Chávez y otro por Luis Antonio Torres, El Americano, dejó como saldo 11 muertos, entre ellos Manuel.

Altar a Manuel, el hijo de Hipólito muerto en el enfrentamiento con criminales. Foto: Concepción Peralta.

Aquel diciembre Hipólito Mora señaló al ex comisionado de seguridad, Alfredo Castillo, como el responsable de la masacre por no frenar el conflicto entre ambos bandos. Un conflicto que se disparó luego de que Mora Chávez acusó a El Americano de presuntamente colaborar con Los Caballeros Templarios.

El 11 de marzo de 2014, Hipólito Mora fue detenido por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) dada su supuesta coparticipación en ese enfrentamiento que dejó dos personas muertas del grupo contrario. El 19 de marzo de 2014 fue ingresado a la cárcel, y liberado el 16 de mayo de ese año, por inexistencia de pruebas.


Hipólito en casa con sus gatos.
 

Un experimento fallido

Desde que se institucionalizaron las autodefensas en la entidad, Hipólito Mora consideró como un yerro esa decisión del gobierno federal. Conforme pasa el tiempo, el hombre que con sombrero y gafas se convirtió en uno de los rostros más visibles del movimiento no ha cambiado de opinión.

—¿Fue un error institucionalizar como policías a las autodefensas?

¡Claro que sí, fue un error! Y se los dije en la Ciudad de México. Quienes hayan acordado legitimar a las autodefensas cometieron un error porque después no van a poder controlarlas y cuando los quieran desarmar no va a ser fácil y creo que no me equivoqué. Tengo entendido que hay 2 mil armas perdidas ¿En dónde están las armas que (el ex comisionado Alfredo) Castillo le dio en aquel tiempo a la Fuerza Rural?

—¿Cómo las identificamos ahora? ¿Quiénes son legítimas y quiénes no?

No es fácil, pero es una tarea que le corresponde al Gobierno, pero el gobierno no actúa porque quiere evitar muchas muertes ¿pero el crimen organizado sí puede seguir asesinado? ¿Esas muertes no cuentan?

—Michoacán fue un experimento con un comisionado como Alfredo Castillo ¿Sería viable en otros estados?

No, si van a trabajar como Castillo, no, no. Lo bueno sería que tuviéramos mucho cuidado cuando se vengan las elecciones y ver realmente por quién vamos a votar, no dejarnos ir por discursos bonitos (…) porque gran parte de lo que prometen en campaña es mentira. Ellos mismos lo dicen: “bueno aquello era en campaña”. Tenemos que ser cuidadosos a la hora del voto, ponerles los ojos a los candidatos y darnos cuenta detrás de que van.

Acerca del autor:
Concepción Peralta Silverio. Periodista independiente, especializada en temas de justicia social, egresada de la UNAM y maestrante de Periodismo y Políticas Públicas en el CIDE. Pertenece al colectivo Ojos de Perro vs la Impunidad. Fue editora de Estados en El Universal y coordinadora web en NoticierosTelevisa.com. Autora de Espiral del pobreza del libro Los 12 mexicanos más pobres. Twitter: @CPeraltaS