Sin Estado de Derecho “todos harían lo que quisieran”, Carlos Recamier, Chilpancingo, Guerrero.

CIUDAD DE MÉXICO.- En México la palabra Estado de Derecho aún te abre las puertas. Sin mucha claridad en el concepto, pero la gente sabe que es importante, le suena a algo que “te protege”, “que te da seguridad” y “te permite vivir en paz”, según las palabras de los propios ciudadanos.

Saben que el Estado de Derecho no se respeta y que ellos tampoco lo cumplen a cabalidad porque “a veces nos pasamos por alto a las autoridades”, “más que nada al pagar los impuestos” y “hay que ‘aceitar’ ($) la máquina para que las cosas funcionen”, ejemplifican.  Sin embargo, todos buscan ese “algo” que alberga la esperanza de que algún día tendremos el país que anhelamos.

La voz popular no está muy lejos del consenso internacional sobre el Estado de Derecho que lo define como un principio para garantizar la paz, la justicia, los derechos humanos, la democracia efectiva y el desarrollo sostenible. Pero a los entrevistados les suena más a “que no te vaya a pasar algo en la calle”, que “la ley fuera pareja para todos”, a “tener una buena convivencia” o que “hubiera las mismas oportunidades para hombres y mujeres”.

De hecho, en la encuesta que se realizó para el Índice de Estado de Derecho 2018, el 52% de los 25 mil 600 encuestados en todo el país declaró no saber qué es el Estado de Derecho. Las tres palabras que fueron más asociadas con éste fueron: Respeto, Justicia y Derechos.

El Estado de Derecho es también percibido por los ciudadanos como un privilegio de los ricos, los poderosos o los políticos, que “son los primeros en no cumplir con las leyes”, coincidieron algunas personas entrevistadas en varios estados del país por los periodistas del colectivo Ojos de Perro vs la Impunidad para conocer su sentir sobre este concepto tan solemne, ambicioso y a la vez esperanzador.


La violación de los Derechos Humanos, de los principales problemas de nuestro país: Carlos Villarreal de Coatzacoalcos, Veracruz.
 

Lo que hallaron los periodistas, cuando el país atraviesa una situación crítica en materia de seguridad, es que el Estado de Derecho es un ideal, una meta a donde las personas aspiran llegar para sentirse protegidos. “No es una finalidad, es un medio para lograr un estado de bienestar, de dignidad y de justicia… sentir que puedo morir y mi hijo va a estar protegido”, ejemplifica Carlos Villarreal, en Coatzacoalcos, Veracruz.

Para Gerardo Alavez, vecino de Chimalhuacán, en el Estado de México, el ideal del Estado de Derecho es el libre tránsito, “poder salir a pasear y estar en comunicación con la familia, porque todos estamos encerrados por el miedo a ser asaltados”.

Adilene Mayo Cortés vive en Los Cabos, en Baja California Sur, y para ella el Estado de Derecho es su derecho a expresarse, a votar y a que el camión de la basura pase por su colonia “para que la gente no la aviente en el monte porque luego esa basura se va al mar”.

El sondeo entre ciudadanos encontró que muchos se sienten en indefensión, como Kenya, de 20 años, vecina de Tlahuelilpan, Hidalgo, quien tiene miedo de salir a la calle, “que a mis hermanos y a mi mamá algo les pase. Tengo miedo hasta por las personas que no son de mi familia”.


Kenya de Tlahuelilpan, Hidalgo: no callarse.
 

Irlanda Limón trabaja en una zapatería en Chilpancingo, no se siente segura porque, dice, “me la paso sola mucho tiempo y me expongo a muchas cosas como mujer”. Su novio Carlos Alberto Recamier atiende el local de productos de belleza de su madre. A sus 18 años no sabe bien qué es el Estado de Derecho, pero sabe que sin éste “todos harían lo que quisieran”, como asaltarlo.

Rodolfo Agustín Cruz Cayetano es el encargado de la banda de música del Gobierno de Guerrero que toca por las tardes en el kiosko de Chilpancingo. Para él su contribución al Estado de Derecho es “no andar de noche y realizar nuestras actividades lo más temprano que se pueda”.


Como sociedad tenemos que aportar al Estado de Derecho: Rodolfo Cruz Cayetano de Chilpancingo, Guerrero.
 

Las opiniones van desde las más espontáneas a visiones más estudiadas como la del abogado José Manuel González, en Tijuana, quien cree que lo más urgente ahora es la Seguridad Nacional porque “el Ejército está realizando labores de combate a la delincuencia, y ahí se empieza a romper el Estado de Derecho porque no es su competencia”. O Dora Lilia Robledo, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, quien advierte, no tendríamos por qué estar peleando por defender nuestros derechos, “tenemos el derecho de vivirlos”.


“La autoridad tiene que cumplir con el Estado de Derecho”, dice José Manuel González de Tijuana, BC.
 

El empresario veracruzano Raúl Ojeda afirma que “no vivimos en un Estado de Derecho sino en un estado de indefensión, donde la procuración de justicia falta mucho o no lo hay en ciudades tan importantes como Veracruz o Coatzacoalcos”.

“La delincuencia ha sobrepasado el Estado de Derecho”, “los poderosos y los que tienen más dinero no cumplen las leyes” o “hay mucha apatía de las autoridades para solucionar los problemas”, fueron otras de las opiniones.

Pero ninguno de los entrevistados se da por vencido o tira la toalla. Todos anhelan una vida en paz y con seguridad, con leyes que se cumplan. Y saben que lograrlo pasa porque todos los ciudadanos actúen y se organicen. “Esto no va a ser un regalo de las autoridades, tiene que provenir de una defensa organizada por parte de todos los ciudadanos”, piensa Carlos Villarreal, de oficio caricaturista.

Para mejorar el Estado de Derecho las ideas son tan sencillas como posibles: hacer la denuncia, “porque el que calla Dios no lo escucha”, cambiar el “me quedo callado por miedo o por costumbre”. “Es necesario aportar en lugar de ver la forma de echarle la culpa a los demás”. Que “si otras personas están siendo abusadas por las autoridades, yo entre en su defensa”.

Paola opina que “empezando por lo más pequeño, como el maltrato animal,  podemos mejorar lo más grande, porque la gente que está mal de su cabeza empieza matando animales y después mata gente”.


Con menos corrupción habrá mayor Estado de Derecho: Paola desde Veracruz, Veracruz.
 

“Antes pensaba que era mejor no meterme, pero ahora creo que mejor sí me meto, porque el día de mañana puedo ser yo quien necesite esa ayuda”, asegura Irma, pasajera de microbús en la Ciudad de México.

Jorge, en Tlahuelilpan, Hidalgo, cree que el Estado de Derecho va mejorando porque “ya hay un poco más de vigilancia en las gasolinerías, donde no se vendían litros de a litro”.

Pero no es posible hablar de un Estado de Derecho real, “para que tenga validez tenemos que trabajar juntos: pueblo, gobierno y sistema de procuración de justicia”, concluye el empresario Raúl Ojeda.

Acerca del autor:
Concepción Peralta Silverio. Periodista independiente, especializada en temas de justicia social, egresada de la UNAM y maestrante de Periodismo y Políticas Públicas en el CIDE. Pertenece al colectivo Ojos de Perro vs la Impunidad. Fue editora de Estados en El Universal y coordinadora web en NoticierosTelevisa.com. Autora de Espiral del pobreza del libro Los 12 mexicanos más pobres. Twitter: @CPeraltaS