Las trojes se utilizan como puestos de control y barricadas, una constante en el paisaje michoacano. Foto: Juan Castro Gessner.

Felipe Carrillo Puerto.- Una cita con Hipólito Mora, fundador de las autodefensas en La Ruana, Michoacán, –la primera comunidad que se levantó en armas en el año 2013 para defenderse de los grupos criminales– fue el motivo para cruzar el pico de Tancítaro y algunos de sus pueblos típicos aguacateros.

Para ir de Morelia a la Ruana hay dos opciones: la autopista siglo XXI o los caminos rurales que atraviesan estos pueblos. Por la primera es más seguro que los bloqueos y las manifestaciones de maestros o campesinos cierren el paso, por la segunda es donde hay más vigilancia de las autodefensas, pero si sabes hablarles en su léxico es más probable que llegues a tu destino, aconsejó un guía.

Michoacán es el principal exportador de Aguacate en el país y el municipio de Tancítaro  es el productor del 80% en el estado. Su fortuna agrícola fue su desgracia años atrás, cuando el crimen organizado sometió a los empresarios y la población civil a través de los homicidios, secuestros, extorsiones, cobro de piso, violaciones a las mujeres.

En 2013 la población tomó las armas en defensa propia y enfrentó a “los Caballeros Templarios”. Para 2014, 24 municipios tenían presencia de autodefensas, principalmente en la región de Tierra Caliente, donde actuaban fuera del orden constitucional ante la incapacidad del Estado para protegerlos.

Monumento al aguacate en Tancítaro, capital mundial de ese fruto. Y agregar crédito de la foto Francisco Castellanos.

En la carretera 16, al paisaje natural se le suman trojes circulares de gruesas paredes de piedra y cemento, con mirillas para guarecerse y disparar en caso enfrentamientos. Al paso de la carretera es común ver estos puestos de seguridad con hombres armados, vestidos con mezclilla y camisas a cuadros, vigilantes de quien entra y quien sale de sus pueblos, financiados principalmente por los empresarios del aguacate.

En el poblado de Pareo, municipio de Tancítaro, tres hombres encanecidos hacen guardia y acceden a platicar amablemente. En una vieja cartulina pegada en la pared se lee su reglamento:  al revisar vehículos hacerlo con respeto, prohibido disparar armas innecesariamente, mantener las armas sin tiro arriba, obligatorio cumplir con el turno de 12 horas, prohibido consumir bebidas embriagantes y drogas durante su turno.


Troje en Pareo, Michoacán.
 

Adentro de la austera y fría construcción de dos pisos, de paredes y pisos de cemento, en uno de los cuartos hay una vieja mesa con una parrilla para calentar el café y las tortillas, pocillos, azúcar y chiles verdes que quedaron de la comida.

Junto a un sillón desvencijado descansan cuatro armas largas, viejas y maltratadas, pero automáticas. Sus radios les permitirán comunicarse de inmediato con el resto de sus compañeros, desperdigados por todo el pueblo.

Armas, en manos de autodefensas y criminales. Foto: Concepción Peralta.

Cada poblado tiene su reglamento y protocolo. Algunos vigilantes son amables con los visitantes, otros hostiles, y en algunos casos de plano no es conveniente pararse.

Kilómetros más adelante, ya casi para salir del municipio de Tancítaro, está el poblado de Los Fresnos.


Troje en Los Frenos, resguardo para la población.
 

Su troje es más sofisticada: una fortaleza de piedra y cemento en forma de octágono, de dos pisos y techo de tejas, con aberturas a mitad de la pared para disparar. Troncos de madera reposan atrás listos para ser lumbre y mitigar la temperatura gélida de la noche. Una placa fechada en noviembre de 2014 celebra “a los hombres y mujeres que tomaron la decisión de salvaguardar y defender la dignidad y patrimonio del pueblo”.

En menos de 10 minutos llegan unos 25 hombres para averiguar qué quieren los visitantes. Están muy molestos con la prensa porque, aseguran, una periodista francesa a la que le dieron todas las facilidades publicó un reportaje de los aguacates de sangre que, a su parecer, dijo mentiras.

El jefe acepta platicar. Se identifica como Carlos Zamora, guardia comunitaria. Nadie llega sin que antes los divisen en la carretera. Se avisan entre torres. Su protocolo dice que ante un hecho inesperado se encierran, se comunican por radio, el cura toca las campanas de la iglesia y en 10 minutos se reúnen en la plaza del pueblo.

Así lo hicieron en octubre de 2018, sus compañeros de Pareo, quienes retuvieron a miembros de la Marina que intentaron quitar sus retenes, unos 200 habitantes les salieron al paso.

“Aquí el pueblo nos apoya, pues si no nos opusimos contra cualquiera. Nos respetan”, dice Zamora.

Sólo cuando pasa el Ejército se guardan las armas, como una medida de conciliación. “Hay quienes no nos quieren, pero bien que disfrutan de la seguridad”, refuta.

Su reclutamiento depende de la recomendación de la población, sólo así logran impedir que se cuele uno de “la maña”. El que pretenda ingresar como guardia comunitaria debe obtener la aprobación de todos y someterse a un entrenamiento para estar en condiciones de enfrentar a los grupos criminales que los acechan.

Cada poblado tiene su protocolo, en algunos casos, no es conveniente pararse. Foto: Juan Castro Gessner.

En septiembre pasado, el secretario de Seguridad Pública del estado, Israel Patrón, informó que la violencia en el estado es generada por cuatro grupos criminales: el Cartel Jalisco Nueva Generación, Los Viagra, Templarios Nueva Generación y Generación Morelia, en seis municipios: Apatzingán, Morelia, Zamora, Jiquilpan, La Piedad y Lázaro Cárdenas.

El sitio elcri.men se especializa en mapear el país en materia de violencia con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). En el top de los 50 municipios más violentos, por número de homicidios, aparecen 5 de Michoacán: Jacoma, Sahuayo, Uruapan, Zamora y Morelia.

Ni el secretario ni el sitio especializado en seguridad menciona al municipio de Aguililla, donde el pasado 14 de octubre hombres armados emboscaron a un convoy de la policía y asesinaron a 13 policías estatales –e hirieron a nueve– cuando intentaba cumplimentar un ordenamiento judicial. De ese municipio es originario el jefe del Cartel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Rubén Oceguera Cervantes, “el Mencho”.

Francisco Castellanos es corresponsal de la revista Proceso desde hace 33 años, estima que ahora hay más grupos criminales que antes del levantamiento de las autodefensas, unos 20 aproximadamente, y la organización que domina es el Cartel Jalisco Nueva Generación.


Castellanos, relator del “teje y maneje” de las autodefensas y los grupos criminales.
 

Pero también está el grupo de el H2, los Locos de la Sierra, Los Viagra, los 5 del Cerro, el Grupo Iris, los Blancos de Troya, la Vieja Guardia –de ex comandantes de la policía judicial y ministerial– los Vigilantes, los Caballeros de Elite, el cartel del Mayo Zambada, Los Vengadores, los Justicieros, el Brazo de Oro, el Grupo del Cenizo, entre otros.

“Se hacen pasar como defensores del pueblo, pero en realidad todos cobran cuotas, secuestran, son extorsionadores… así está el panorama: todos están contra todos”.

Hipólito Mora nos recibe en su casa de la Ruana, en el mes de julio de 2019, tras concluir su jornada en su rancho de limones.

A su parecer, los grupos criminales han regresado al estado y se están moviendo con más intensidad. “Estamos viendo cosas que no se habían visto en Michoacán y México: personas desmembradas, incineradas…”.

Los criminales, dice, “en casi todos los municipios se mueven como por su casa, y no hay mucho interés de detenerlos por parte del gobierno”.

Hipólito Mora, incertidumbre e inseguridad. Foto: Juan Castro Gessner.

Mora reconoce que el estado fue tomado nuevamente por grupos criminales y asigna responsabilidades. “Yo culpo a dos partes: que las autodefensas se dejaron infiltrar por delincuentes muy importantes que habían pertenecido a grupos criminales. Y la otra, que el gobierno no le puso la fuerza y la energía que debía para disminuir a la delincuencia en el estado”, abundó.

Para Hipólito Mora –a quien los grupos criminales le mataron un hijo– el Estado de Derecho en México es una simulación y si las autoridades mexicanas no hacen su trabajo, lo que queda es retomar las armas.

–¿Qué entiende por Estado de Derecho?

“Entiendo que todos tenemos derechos, todos, pero también que, si algún delincuente está violando los derechos de los demás, usted tiene que ser el gobierno. ¿O hay que dejarlo para no violarle sus derechos?

Ve aquí la entrevista completa con Hipólito Mora, líder de las autodefensas de La Ruana.

Según estimaciones del periódico El Universal, en el país podría haber aproximadamente 50 grupos de autodefensas, de los cuales solo 10 se han institucionalizado, es decir, están bajo control de los gobiernos locales.

La situación del estado se refleja en los resultados del Índice de Estado de Derecho en México 2019-2020, del World Justice Project (WJP). El estado de Michoacán obtuvo una calificación de 0.39, en una escala del 0 al 1, donde 1 representa la mayor adhesión al Estado de Derecho. El estado retrocedió de la posición 13 en 2018 a la 18 en esta edición.

Acerca del autor:
Concepción Peralta Silverio. Periodista independiente, especializada en temas de justicia social, egresada de la UNAM y maestrante de Periodismo y Políticas Públicas en el CIDE. Pertenece al colectivo Ojos de Perro vs la Impunidad. Fue editora de Estados en El Universal y coordinadora web en NoticierosTelevisa.com. Autora de Espiral del pobreza del libro Los 12 mexicanos más pobres. Twitter: @CPeraltaS