Panteón de Coatzacoalcos, testigo de la violencia. Foto: Óscar Martínez.

COATZACOALCOS.- Coatzacoalcos es una ciudad de calles amplias y edificios descuidados dañados por el salitre del mar, lo que fueron restaurantes, cabarets, hoteles y salones de fiestas en el malecón están abandonados con las ventanas sucias y las puertas clausuradas.

Algunas personas se ejercitan, otras dan un paseo, uno niños juegan en las canchas oscuras y terrosas. Se respira el desánimo.

Negocios cerrados y abandonados. Foto: Óscar Martínez.

Por su cercanía con los complejos petroquímicos de Pajaritos, Morelos y Cangrejera, este puerto era sinónimo de productividad nacional todavía hasta hace una década. Para 2005 el Producto Interno Bruto Municipal (PIBM) era de 12 mil 855 millones 237 mil pesos, el tercero más rico del estado, después de Veracruz y Xalapa, según el informe “Coatzacoalcos. Economía local y problemática social”.

Su crecimiento poblacional era constante, del año 2000 a 2005 fue de 0.85 por ciento, y para 2005-2010, fue de 1.84 por ciento. Era pues la esperanza del sur.

En 2010 la llegada de Javier Duarte como gobernador coincidió con la caída mundial de los precios del petróleo  y con la embestida del crimen organizado contra la población a través del cobro de piso, secuestros, homicidios y robos con violencia. La Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI indicó en 2016 que 90.1 de la población se sentía insegura; para octubre de 2019, la misma encuesta ubicó a Coatzacoalcos como la ciudad más insegura del país, con el 94.5 por ciento de sus ciudadanos sintiéndose inseguros al estar ahí.


Ciudad sumida en la violencia e inseguridad.
 

Unidos por Coatzacoalcos

Ante la pobre respuesta de las autoridades, algunos empresarios han asumido la función de prevenir crímenes. Se han unido para dar asesoría a familias víctimas de secuestro y extorsión, y alentarlo a denunciar.

“Comenzamos con asesoría a compañeros empresarios que eran extorsionados y no sabían qué hacer. Nos ha tocado apoyar a familias víctimas de secuestro, darles asesoría moral, psicológica, legal, si ellos no quieren poner la denuncia, nosotros nos encargamos del papeleo”, explica el ingeniero Raúl Ojeda Banda, representante de Ciudadanos Unidos por Coatzacoalcos.

“Alentamos la denuncia para que no se pierdan las cifras, (porque) entre menos se denuncia, menos caso harán a la situación de violencia”, dice el ingeniero desde su oficina, cerca del centro de la ciudad.


“Si todos nos echamos para atrás, no vamos a acabar nunca”: Raúl Ojeda.
 

En junio de 2016, Ojeda Banda y un grupo de 350 personas formaron esta organización civil con el deseo de “vigilar” que regrese el orden y la reconstrucción del tejido social.

Se trata de cosas sencillas como mejorar el alumbrado público, realizar consejos vecinales o procurar la denuncia de delitos.

“Esa ha sido una de las principales pugnas en estos años: que todos denunciemos, porque si la gente no va a las fiscalías, la incidencia delictiva baja y las autoridades piensan que todo va mejorando”, apunta Ojeda desde su empresa de mantenimiento industrial y pintura.

“Creo que sí se puede sacar adelante al municipio, pero con la presión de la ciudadanía”, confía.

Sin embargo, estima que cerca de cinco mil locales han cerrado en Coatzacoalcos en menos de seis años, “y sí ha bajado el nivel de participación de la población”.

30 muertos en el Caballo Blanco, un solo detenido. Foto: Óscar Martínez.

Tras los atentados como el del bar Caballo Blanco —que dejó 31 muertos y sólo 1 detenido—es más sorprendente que abra un nuevo negocio a que baje las cortinas.

Las técnicas de extorsión que realiza el crimen organizado incluyen el ataque directo a los comercios, incendiar a aquellos que no cumplen con los pagos de 50 mil pesos mensuales. Lo mismo han incendiado lotes de autos, restaurantes que tiendas de abarrotes.

Otro organismo civil que trabaja por la seguridad de la ciudad es el Observatorio Ciudadano de Coatzacoalcos, dedicado a registrar de forma hemerográfica los casos de delitos de alto impacto. En 2018, contabilizaron 148 homicidios dolosos y para septiembre de 2019 llevaba registrados 115, en un municipio de 337 mil 532 habitantes, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

La población se acostumbró a vivir así. “Los primeros días (tras el ataque al Caballo Blanco) la gente se guardó, pero después regresó a lo cotidiano”, explica un periodista y comunicador local.

La Guardia Nacional llegó a Veracruz en abril de 2019, fue el primer destino a donde se desplegó este nuevo cuerpo policial tras la masacre de Minatitlán,  tras el asesinato de 13 personas en una fiesta. Mil 59 elementos fueron presentados y destinados a patrullar los municipios de Coatzacoalcos, Minatitlán y Cosoleacaque.

Despedidas en el panteón, demasiado habitual en Coatzacoalcos. Foto: Óscar Martínez.

Según la información del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante 2018 se registraron 160 casos de homicidios en Coatzacoalcos, para 2019 fueron 100. Respecto al delito de robo a negocio con y sin violencia, éste continúa al alza. En 2018 hubo 434 casos denunciados y para 2019, 564.

“Coatzacoalcos es una ciudad compleja donde confluyen varios delitos (…) y aunque algunos van a la baja, el impacto a la población no, es decir, las cifras podrán reducirse, no la intensidad de los crímenes”, opina el doctor Víctor Andrade Guevara, miembro del Instituto de Investigaciones Histórico Sociales de la Universidad Veracruzana.

“Coatzacoalcos no es una zona pobre. Los ingresos son altos si tomamos en cuenta todas las industrias alrededor. La violencia no necesariamente se puede vincular a la pobreza”, denuncia.

Murales derruidos en Coatzacoalcos, remembranza de tiempos mejores. Foto: Óscar
Martínez.

Un grupo de niños juega fútbol en una cancha frente a un edificio multifamiliar. Lo que de día son murales felices de cara al mar y al malecón Juan Álvarez, en la noche se convierten en gestos de terror inmersos en la oscuridad de las calles sin alumbrado público.

Son las ocho de la noche y el calor no da tregua. El sudor se mezcla con el viento salitroso y la arena que se pega en la piel crea una especie de melcocha pegajosa; la ciudad poco a poco se va apagando, con la esperanza de no atestiguar una tragedia violenta que opaque a la anterior.

“La llegada de la Guardia Nacional no es garantía para la seguridad de la población (…) más allá de sus operativos y rondines, la forma en que regresará la paz y la reconstrucción del Estado de Derecho y del tejido social es a partir de la vigilancia y la denuncia ciudadana, de organizaciones no gubernamentales y la academia. Que la Policía realice labores preventivas, que la Fiscalía estatal tenga capacidad de investigación y persecución del delito y que el Poder Judicial local procese de manera expedita…

“En el Poder Judicial, los magistrados han sido nombrados sin carrera judicial. Las agrupaciones de abogados de Coatzacoalcos se han quejado por la falta de preparación de varios jueces”, expone.

En el Índice de Estado de Derecho en México 2019-2020, elaborado por el World Justice Project, Veracruz se colocó en el número 22 de las 32 entidades con una puntuación de 0.38 puntos, donde 1 representa un mayor apego al Estado de Derecho. Respecto al factor de Orden y Seguridad —que mide la ausencia de homicidios, ausencia de crimen y si las personas se sienten seguras— el estado obtuvo 0.48 puntos.

Acerca del autor:
Jair Ávalos López. Es reportero desde los 16 años, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Premio Regina del Colectivo Voz Alterna. Colabora con la Agencia Veracruzana de Comunicación (AVC Noticias) y ha trabajado para Eje Central, Crónica de Veracruz, Grupo FM Noticias y Diario AZ de Veracruz. @JairAvalosL